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| Semanario El Veraz | San Juan, Puerto Rico | |
Presidentes de Cuba: Ramón Grau San Martín

Recopilación "El Veraz"

Ramón Antolín Eulogio Grau San Martín, nace el 13 de septiembre de 1881, en la finca "La Jibara" en las afueras del pueblo de La Palma, un caserío del término municipal de Consolación del Norte, en Pinar del Río, en el occidente cubano, una región fundamentalmente tabacalera

Sus padres eran Don Francisco Grau, natural de Canet de Mar, en Cataluña y Doña María del Pilar San Martín, natural de Asturias, vecina de Naves.

La madre María del Pilar San Martín y del Collado, era hija de Pedro San Martín y Ramona Collado.

El matrimonio emigra a Cuba en el año 1860, en compañía del tío materno, de nombre Antolín del Collado, quien había residido en Cuba con anterioridad y había logrado cierto capital, que a su muerte heredarían Pilar San Martin y sus hijos.

María del Pilar San Martín y del Collado y Francisco Grau Viñals tendrían dos hijos: Ramón que era el mayor y Francisco.

Desde su niñez Ramón Grau San Martín, sufre periódicos ataques de la epilepsia, por lo que crece sumamente sobreprotegido por la familia. Su estado delicado de salud lo hace atrasarse en la escuela, la que comienza tarde, a los 8 años de edad

La niñez Ramón Grau San Martín transcurren en el seno de una familia típicamente española, dedicada al cultivo y venta de tabaco, muy alejada de los vaivenes independentistas de aquellos años y muy a favor de que Cuba continuara bajo el dominio español. Se educa en un ambiente de total rechazo a la independencia.

La zona donde nació y se crió Grau, en el término municipal de Consolación del Norte, para la época, era considerada el baluarte de la hispanidad en Cuba.

Don Antolín del Collado, tío de la madre, era un comerciante natural de Asturias, quien jugaría un extraordinario papel en el fomento del pueblo de La Palma, en Pinar del Rio, desde mediados de la década de los años 70 del siglo XIX.

Don Antolín del Collado en asociación con Julián Alonso, crean una empresa naviera para pasajeros y carga que cubría la ruta entre la Habana y La Fe.

Don Antolín del Collado se distinguiría además, como un acérrimo defensor del colonialismo español en Cuba, llega a convertirse en el Primer Alcalde de la Palma y crea para mayo de 1871, el Cuerpo de Voluntarios de Consolación del Norte

En plena Invasión a Occidente, el Ejército Libertador al mando del Lugarteniente General Antonio Maceo llega a territorio palmero, el 12 de enero de 1896.

Inicialmente no ataca, por arreglos de dinero con la guarnición y los pobladores de la Palma para que no lo hiciera.

La familia Grau no obstante, abandona el pueblo y se dirige a la Habana, huyéndole a un posible asalto a La Palma por las tropas de Antonio Maceo, no obstante los arreglos hechos previamente.

Tenía en ese momento Ramón Grau San Martín 15 años de edad.

Un día después de la huida de la familia por el embarcadero de Río Blanco, la noche del 29 de marzo de 1896, el General Antonio Maceo asalta el poblado.

Formaban parte de la tropa, Quintín Banderas, Pedro Vargas Sotomayor, Carlos Socarras, Vidal Ducasse y otros altos oficiales.

Don Antolín del Collado, junto al Capitán Don Bernardino del Pozo y Clemente al frente de una guarnición de 826 hombres, se enfrentaron a las tropas mambisas, ocasionándole la primera derrota a Antonio Marceo en el Occidente cubano.

José Miró Argenter, Jefe del Estado Mayor de Antonio Maceo en sus "Crónicas de la Guerra" cuenta:

"… Habíamos dejado en La Palma 39 muertos y 88 heridos. El ataque a La Palma fue para nosotros una derrota completa. La jefatura del Ejército Español no se dio cuenta exacta del episodio, porque como ningún jefe de alta graduación acudió en auxilio de La Palma, no hubo himnos de gloria para aquellos bravos defensores que tanta mella hicieron en las filas insurrectas…”

La Guarnición de la Palma se componía de 75 hombres pertenecientes al Regimiento de Infantería de Valencia; 230 guerrilleros, 380 voluntarios y 141 hombres de la guarnición de Río Blanco.

Viviría a partir de entonces la familia Grau en la Habana en la calle Bernaza No 34, cerca de la plazoleta del Cristo, en una casona que poseía Antolín del Collado.

Con quince años de edad comienza a estudiar peritaje mercantil por insistencia de sus padres.

La independencia no traería cambios traumáticos para el elemento pro Español, del que formaba parte la familia Grau, conservando los privilegios económicos que tenían antes de la independencia.

Desde los tiempos de Diego Velázquez en 1512, hasta el General Adolfo Jiménes Castellanos en 1898, Cuba tuvo en total 136 Gobernadores Españoles, pudiéndose contar con los dedos de una mano, los que hicieron algo meritorio por el bienestar de la isla.



La colonia era para ser expoliada. Hasta el último momento fue lo que hizo España en Cuba.

A modo de ejemplo:

Desde 1893 a 1898 las rentas públicas de Cuba, derivadas de los impuestos excesivos, ascendieron como promedio a 25 millones anuales. De esta cantidad $10, 500,000 fueron a España para pagar intereses de la deuda cubana, $12 millones se distribuyeron proporcionalmente para el sostenimiento del ejercito español en Cuba, el mantenimiento de los funcionarios españoles del gobierno en Cuba a todas las instancias, asi como a la iglesia Catolica en el pais.

El resto, solo $2,500,000 se utilizaron para instrucción y obras publicas.



España al salir Cuba lo único que dejo fue miseria y pobreza extrema para el cubano.

La mayor expresión del abuso español en Cuba sería la Reconcentración de Valeriano Weyler. La mayoría de las personas reconcentradas eran fundamentalmente los mas vulnerables e indefensos, mujeres, niños y ancianos, que fueron los que más sufrieron las atrocidades causadas por el primer holocausto realizado por España en América.

Nos narra el Doctor Rafael Martinez Ortiz:

"... El 1ero de Enero del 1899 marca la definitiva ruptura del nuevo continente con la Nación Colonizadora.

La guerra de la independencia, había dejado a Cuba completamente destruida. El país quedaba arrasado, muchedumbres hambrientas pululaban por todas partes y cubrían con harapos de luto por la muerte de deudos más o menos proximos, cuerpo extenuados hasta lo inverosimil, o a veces hasta lo inversosímil tambien abultados por la hidroemia. Aquellas pobres gente, sin auxilio alguno había agotado sus recursos y echado mano a toda clase de alimentos. Los mas inmundos y repugnantes animales se devoraron y se buscaron con empeño frenético. Las raices, los troncos y las hierbas se utilizaron también.

Tras tantas desventuras, vistas o sufridas, la capital cubana aguardaba impaciente la llegada del año nuevo, en cuyo primer día iba a realizarse la entrega material y definitiva de la soberanía española.

La organización del país era empresa difícil: Debia rehacerse por completo. Jamas habia sido buena la administracion, su mala fama fue en no pequeña parte una de las causas del descontento público y de la guerra. En los últimos tiempos habia llegado a un grado de desbarajuste absoluto.

De higiene pública nadie se habia ocupado desde años atrás. En los años de la guerra de independencia, la inobservancia de las reglas sanitarias llegó al colmo. La isla habia logrado alcanzar reputacion universal de insalubridad y la fiebre amarilla, la carta de naturalizacion en sus puertos.

Debe reconocerse que los americanos iniciaron su labor dificil con fe en el resultado y con brios en la acometida del empeño. (Fin de la Cita)

En el Tratado de París, se determinó, que todos los bienes de los españoles residentes en Cuba serían respetados, incluidos aquellos obtenidos, por la confiscación de los bienes pertenecientes a cubanos participantes en la guerra.

El 23 de marzo de 1899, José Antonio González Lanuza, Secretario de Justicia del General Brooke, decreta que se excluía de toda responsabilidad penal y jurídica a los que habían luchado por España.

La población total de Cuba para el año 1899 era de 1, 512,797 de los cuales, 110,164 eran catalogados como españoles.

En la Capital por ejemplo casi la mitad de sus habitantes eran extranjeros, de los cuales un 20% habían nacido en España

El cubano al terminar la guerra se encontraba que el enemigo secular, estaba en todas partes como antes.

Era el dueño de la bodega de la esquina, de la panadería, de la carnicería, del Ingenio, de la farmacia, pero sobre todo, muy dados a emplear a familiares y personas de origen español.

El español lo había ocupado todo y continuaba teniendo el poder económico que es tan importante como el poder político.

Los españoles no habían sido castigados por el desastre en el que tuvieron tanta culpa por su intransigencia, y aparecían ahora sonrientes y gozosos bajo la nueva situación detrás de sus mostradores.

Tal parecía que la Guerra de Independencia hubiese sido peleada para beneficiarlo exclusivamente a ellos.

El nacimiento de la República había sido injusto, deteriorado y enfermo, para frustración del cubano.

Poblacion de Cuba – Censo de 1899
Santa Clara
356,536
Pinar del Río
173,064
Habana (excluyendo la ciudad)
188,823
Ciudad de la Habana
235,981
Matanzas
202,444
Puerto Príncipe
88,234
Santiago de Cuba
327,715
Total
1,512,797

Los únicos que parecían haber vencido y ganado con la independencia eran los enemigos.

A este tipo de familia pertenecía la familia Grau.

No hay nada que amerite en la trayectoria de Grau y su familia un pensamiento político del lado del cubano.

Desde que nació Ramón Grau, en el 1881, tuvieron que pasar 49 años para que hiciera su primera irrupción en la política cubana, cuando se solidarizó con los Estudiantes que luchaban contra Machado.

Tres años después, de la nada, se convertiría en Presidente del país, gracias a un golpe de Estado.

Las mayores desgracias políticas en la historia de Cuba, han sido cometidas por descendientes de primera generación de españoles, como son los casos de Grau y los hermanos Castro, educados en el desprecio y odio enfermizo a los cubanos y norteamericanos.

Una vez en el poder, todo lo que Grau haría políticamente en su vida, estaría fundamentado en ese odio a los Estados Unidos, más que un nacionalismo, era odio del español derrotado por las tropas norteamericanas.

Si no pudo hacer más en pro de los españoles radicados en Cuba sería, porque la población no se lo permitió y le exigía lo contrario, por tantas décadas de abusos cometidos por estos.

La ocupación norteamericana duraría en Cuba, desde 1ro de enero de 1899 hasta el 20 de mayo de 1902, año en el que Ramón Grau San Martín tendría 21 años.

El 17 de marzo de 1906 y con 25 años, Ramón Grau y su hermano reciben una herencia por un valor de $119 mil, una buena suma en la naciente República, teniendo en cuenta la pobreza que sufría la inmensa mayoría del pueblo cubano.

Ramón Grau realiza sus estudios en la Universidad de La Habana, donde se licencia como médico en el 1908, pasando a ejercer en la Casa de Salud Covadonga.

La Casa de Salud Covadonga, fue creada y mantenida por el Centro Asturiano desde 1880.

Desde 1908 hasta 1913, Grau San Martin ejerce en este hospital, donde llega a dirigir el Pabellón Manuel Valle.

Según el Censo de 1907 la población de Cuba era para ese entonces de 2,048,980.

La población extranjera ascendia a 228,477, lo que representaba el 11.2% de la poblacion total. La proporcion mayor eran de españoles con un total de 185,393.

Se especializa en medicina interna y en el estudio de las enfermedades de las vías digestivas y los trastornos metabólicos.

Da a conocer en la Revista de la Escuela de Medicina, en coautoría con otros médicos, los trabajos «Tratamiento de las bronconeumonías» «Casuística del tétano» y «Fisiología de los alimentos».

En coautoría con el Doctor José Ángel Gonzales Rubiera, realizan además diferentes estudios sobre la diabetes mellitus.

De 1909 a 1911, con el dinero heredado, viaja de vacaciones por los Estados Unidos y Canadá.

A comienzo de la década de los 20, establece un Consultorio Médico en la calle 17 esquina J en el Vedado.

En 1924 obtiene por oposición la Cátedra de Fisiología de la Universidad de La Habana.

El claustro de la Universidad de La Habana, lo designa para pronunciar la oración de apertura del curso 1926-1927, en el Aula Magna del alto Centro Docente.

En plena popularidad de Machado, emocionado por la presencia de Machado en la Universidad al ser investido Doctor Honoris Causa, estrecha la mano del popular Presidente y expresa públicamente que " Machado había tenido por Universidad las aulas de la manigua redentora y que ha sido honrado con verdadera justicia"

Pero a partir de 1930, en el declive de la popularidad de Machado, debido en gran parte a la Depresión Económica Internacional que se hizo sentir en Cuba como en el resto del mundo, Ramón Grau San Martín de fanático Machadista, se convierte en un luchador contra Machado.

En la Universidad de la Habana, se expulsa a la cúpula del Directorio Estudiantil Universitario, Grau se opone a la medida y en protesta renuncia a su cátedra. Este gesto lo hace popular entre el estudiantado antimachadista.

A partir de ese momento, Grau hace expresiones en contra de Machado asegurando que Machado es un cefalópodo, un cuatrero y un logrista.

El 30 de septiembre de 1930, en medio de las violentas protestas estudiantiles, hieren gravemente al estudiante Rafael Trejo.

Es trasladado al hospital "General Calixto García", siendo atendido a pedido de Grau, por el Cirujano Manuel Costales Latatú, que no logra salvarlo.

Por su vínculo directo con elementos violentos del estudiantado, es arrestado y encarcelado en el Castillo de El Príncipe.

Tras un indulto, vuelve a ser detenido por sus actividades conspirativas y es trasladado al Presidio Modelo de Isla de Pinos, del que sale por problemas de salud

En plena Gran Depresión, la paralización casi total del comercio, la ruina de la industria azucarera, la falta de trabajo, la reducción y el atraso de los pagos del Estado, el no verse en perspectiva esperanzas de poder fabricar mayor cantidad de azúcar y de venderla a mejor precio, sumieron al país en un estado de miseria de la noche a la mañana, que alcanzó su grado máximo en el verano de 1933, continuando en Cuba, el terrorismo como arma política de hacer oposición.

El día 12 de agosto de 1933, el General Machado, acepta las renuncias de los Secretarios del Despacho, con la excepción del General Alberto Herrera; firma un escrito dirigido al Congreso, en el cual renunciaba la Presidencia, y en la tarde de ese mismo día, se marcha de Cuba rumbo a Nassau.

Al abandonar el país el Presidente Machado, hubo un desbordamiento de las pasiones y de los más bajos instintos que conmovieron al país como nunca antes lo había estremecido.

El saqueo de los negocios, la persecución y el pillaje se adueñaron del país al amparo de estos hechos, desconocidos completamente, no registrados ni aún al cese de la dominación española.

Lo peor de Cuba se tomó la justicia en sus manos, se cometieron crímenes, se cometieron grandes injusticias contra los políticos derrocados, que en la mayoría de los casos no merecieron semejantes procedimientos.

Saldrían a la luz por primera vez, lo peor del cubano, lo más bajo e infame, que se magnificaría finalmente, a partir del triunfo de la mal llamada revolución cubana del 1959 hasta la actualidad.

El Embajador Ingles en aquellos momentos expresaría:

“Las escenas de venganza que se han visto...serán siempre un horrible recuerdo para quienes las presenciaron. Los cuerpos de los porristas más famosos fueron arrastrados por las calles.

Poco después de la hora de la cena vi que la calle donde está la Legación de su Majestad, estaba llena de gente frenética que en aquel momento dirigía sus imprecaciones a los policías que estaban de guardia en el edificio de la sede amenazándolos con lincharlos, pero pasaron de largo dirigiéndose a la casa de mi vecino un prominente senador.

El saqueo fue algo repugnante, porque mientras los negros se peleaban por los gramófonos y las sirvientas por los chales, familias bien vestidas, que vinieron en Cadillacs y Packards se apoderaron de los armarios Luis XV y de las sillas doradas”. Fin de la Cita

Al renunciar a la Presidencia Gerardo Machado, el 12 de agosto de 1933, el General Alberto Herrera, asume la presidencia de la República temporalmente por un día, nombra como se correspondía por ley a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada ministro de Estado.

El 13 de agosto de 1933, el General Alberto Herrera como disponía la ley renuncia, allanando el camino para que Carlos Manuel ascendiera a la presidencia.

Se pensó que Carlos Manuel de Céspedes y Quesada por su prestigio y por ser el hijo del ¨Padre de la Patria¨, lograría calmar la situación política del país.

Muy poco les importó a los cubanos este hecho como veremos mas adelante. El nivel de desmoralización de los cubanos era total.

A las 9:30 de la mañana de ese día 13 de agosto, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada juró como presidente de la República en su casa de 23 y M, en El Vedado.

Se le designó Presidente de un gobierno de «Concentración Nacional» con la participación de las agrupaciones políticas que habían aceptado la Mediación del embajador norteamericano Benjamín Sumner Welles.

El nuevo gobierno de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada inicia sus funciones en medio de total anarquía y la destrucción institucional del país, su corta administración sufrió las consecuencias del régimen de caos y confusión que vivía la nación después de la caída de Machado.

En la calle, a pesar de los avisos publicados que auguraba severas penas para quienes perturbaran el orden público, continuó el saqueo de algunos establecimientos y la huelga general seguía sin ser formalmente cancelada. Los periódicos, en cambio, volvieron a publicarse.

Existía un clima de inseguridad generalizado, definido por la sucesión de venganzas, atentados personales, tiroteos, explosiones y saqueos que, si bien iban en descenso, evidenciaban que la situación política estaba aún lejos de normalizarse.

El momento era grave, además, porque elementos calificados de “comunistas” se habían apoderado de varios ingenios de propiedad norteamericana, provocando la airada reacción Estados Unidos, pero nada más, ya que la política de los Estados Unidos ante el conflicto cubano “era la de brazos caídos sin inclinarse a intervenir”

Obligado por la delincuencia revolucionaria, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada disuelve el Congreso y abolió además, las reformas constitucionales de 1928, restituyendo la Constitución de 1901.

Estas disposiciones no bastaron, para satisfacer las aspiraciones de la oposición que consideraban a Céspedes como obra de la Mediación de los Estados Unidos.

Después de propagarse el rumor de que el gobierno realizaría una reducción sustancial de efectivos militares y rebajaría los salarios, el ambiente de insubordinación se incrementó en el ejército, hasta provocar entre el 3 y el 4 de septiembre, la sublevación de los sargentos, quienes ocuparon Columbia y dieron el golpe militar.

La revolucion de los Sargentos estaría lidereada por:

  • Fulgencio Batista
  • Pablo Rodríguez Silverio
  • José Eleuterio Pedraza
  • Juan Estévez Maynir
  • Manuel López Migoya
  • Ángel Echeverría Salas
  • Mario Alfonso Hernández
  • Ramón Cruz Vidal

Este rumor de la reducción del ejército del que se hace referencia, surge a raíz del nombramiento por parte de Céspedes, el 29 de agosto de 1933, en la Secretaría de Guerra, al General Retirado Armando Montes, que había sido Secretario en el Gobierno de Zayas de 1921 a 1925, muy dado a recortar plazas y sueldos en el ejército.

Esto inquieta realmente a la tropa, siendo el detonante de la rebelión de los Sargentos.

El 24 de agosto de 1933, el Embajador Benjamín Sumner Welles envía un telegrama al Presidente Roosevelt, en el que enfatiza "Cuba está en un proceso de total desintegración"

Cuba era la anarquía total, pobres contra ricos, negros contra blancos, las pandillas comunistas pescando en río revuelto, Obreros adueñándose de Centrales, delincuentes asaltando a los honrados, el robo, el asesinato y las vendettas políticas estuvieron a la orden del día.

Esto era particularmente peor en la Habana, donde la policía dejó de funcionar. El Gansterismo comunista estudiantil alcanza su mayor apogeo.

No era una revolución popular, no era un pueblo luchando por su libertad, eran turbas de delincuentes con ambiciones de poder, tratando de escalar en posición social, que optaron por aprovecharse de la situación, pues así podrían ascender más rápidamente y mejorar su situación social y económica.

Los sargentos por otra parte se habían dado cuenta que el pueblo no apoyaría un gobierno militar encabezado por sargentos que nadie conocía.

Entonces establecieron contactos via telefónica, con miembros del Directorio Estudiantil para que se reunieran en el Campo Militar Columbia y de ahí surge la comisión que obligaría a renunciar a Céspedes.

A las 10 de la noche del 4 de septiembre comienzan a llegar al Campamento de Columbia los primeros elementos civiles.

Eran miembros de violentas organizaciones como Ramiro Valdés Daussá de "Pro Ley y Justicia"; Carlos Prío Socarrás, Rubén de León, Barrientos del Directorio Estudiantil Universitario (DEU); los profesores universitarios Ramón Grau San Martín, el abogado Guillermo Portel, José Miguel Irisarri, entre otros.

Al grupo los unía su rechazo al gobierno del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, y a la mediación del Embajador de Estados Unidos.

Carlos Prío Socarrás proponen a los militares dar contenido político al movimiento y tomar el poder, alegando que la lista de demandas de los Sargentos, no tenía contenido político.

Batista y sus compañeros aceptan entonces el programa del Directorio Revolucionario.

Militares y civiles se unen entonces en la llamada Agrupación Revolucionaria de Cuba (ARC), también llamada Junta Revolucionaria de Columbia, presidida por Carlos Prío Socarrás. '

Sergio Carbo participa en la redaccion de la "Proclama de la Revolución al pueblo de Cuba" que fue firmada por 19 cubanos: entre ellos, Carlos Prío Socarrás, Rafael García Bárcenas, Carlos Hevia, Gustavo Cuervo Rubio, Sergio Carbó y Fulgencio Batista, como "Sargento Jefe de las Fuerzas Armadas de la República".

La Proclama convocaba a derrocar al presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada:

"... Por considerar que el actual Gobierno no responde a la demanda urgente de la Revolución, no obstante la buena fe y el patriotismo de sus componentes, la Agrupación se hace cargo de las riendas del poder como Gobierno Provisional Revolucionario, que reasignará el mando sagrado que le confiere el pueblo tan pronto la Asamblea Constituyente, que se ha de convocar, designe el Gobierno constitucional que regirá nuestros destinos hasta las primeras elecciones generales".

Fue entonces que Grau es electo por parte de la autodenominada "Agrupación Revolucionaria de Cuba" conformada en Columbia, en la noche del 4 de septiembre de 1933, como uno de los cinco miembros que conformarían el gobierno de la llamada, "Comisión Ejecutiva" o "Pentarquía"

Grau no tuvo conocimiento de su candidatura para pentarca de inmediato, ya que se encontraba en una fiesta de "amigos", cuando fue avisado por teléfono de su designación.

Se entera por la Radio de la noticia, y finalmente es avisado oficialmente en su casa de su designación.

Formaban parte de la Pentarquía, la crema y nata de la futura corrupción del poder en Cuba, el Sargento mayor Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín, que fue quien le comunicó a Céspedes que había sido depuesto por un golpe militar y que la autoproclamada "Agrupación Revolucionaria de Cuba", se hacía cargo de todos los poderes de la República desde ese mismo momento.

Toma posesión del gobierno a las 13 horas del martes 5 de septiembre de 1933, mediante un acta, en la cual se hacía constar que se prestaba «juramento de honor para cumplir y hacer cumplir las leyes y aspiraciones del pueblo de Cuba, consagradas en la revolución triunfante».

Se había consumado el Golpe de Estado.

Welles informaría al Departamento de Estado, el 6 de septiembre de 1933:

“… el gobierno de Cuba, es un grupo de individuos indisciplinados de tendencias divergentes que representan a los elementos más irresponsables de Cuba, sin respaldo prácticamente fuera de la capital... "

La Pentarquía sería en la practica, la felonía legalizada, la delincuencia organizada, el delito hecho política y sería tan efímera como inmoral.

Sus miembros mas que todo tenían, ambiciones de poder y fortuna, no de ideales, mucho menos intenciones sinceras de hacer prosperar a Cuba a cambio de nada.

Grau y Batista como se demostraría mas tarde, serían lo peor que pudo sucederle a Cuba en los primeros 50 años de Republica, ambos serían profundamente corruptos, solo superados, por la Dictadura comunista que se impuso, con la mal llamada revolución del 1959.

Duraría la Pentarquía tan solo 5 días, desde el día 5 de Septiembre al 10 de Septiembre del 1933, pero su influencia en la posterior destrucción de Cuba sería determinante, para la llegada al poder de la Dictadura Comunista.

Cada pentarca se repartió la dirección de una o más ramas de la administración del país, aunque debían actuar supuestamente, de común acuerdo en todas las decisiones fundamentales, cosa que ellos mismos no cumplían cuando Sergio Carbó, asciende a Batista de Sargento a Coronel sin contar con nadie.

Los Golpistas enfermos de Poder, deciden repartirse el botín.

Ramón Grau San Martín, oportunista y arribista, se autonombraría Secretario de Sanidad y Beneficencia e Instrucción Pública y Bellas Artes.

Sergio Carbó Morera, periodista del semanario satírico ¨La Semana¨, pediría para sí, las Secretarías de Gobernación, Comunicaciones, Guerra y Marina y sería quien catapultaría a Batista en la política Nacional al subirlo de la noche a la mañana de Sargento a Coronel del Ejército, el 8 de septiembre de 1933.

Guillermo Portela, profesor universitario de la Facultad de Derecho, miembro del Partido Liberal que solo tenía elogios para Machado en la cima de su popularidad, tomaría para sí el cargo de Estado y Justicia.

El Camaleónico economista y abogado José Miguel Irizarry y Gamio, tomaría para sí las Secretarías de Obras Públicas y de Agricultura, Comercio y Trabajo. También sería mucho más tarde asesor del Banco Nacional de Cuba en el año 1960, nombrado por la Dictadura de Fidel Castro.

El banquero Porfirio Franca y Álvarez de la Campa, solicita la Secretaría de Hacienda.

Ricardo Sarabasa, originario de la terrorista ABC se autonombraría Secretario ejecutivo.

Al periodista Rafael Suárez Solís, le dejaron la Secretaría de propaganda y asuntos de carácter social.

La Comisión acordó ratificar al desconocido Sargento Batista, que en aquel entonces tenía 31 años, como jefe de las Fuerzas Armadas.

El Sargento Batista era un oscuro taquígrafo, que comenzó en el ejército, siendo Portero Custodio de la casa de Alfredo Zayas, cuando este aún, no se había lanzado a la Presidencia de la República

De ascendencia indígena, por cuyos rasgos le dirian “el mexicano” desde que muy joven trabajaba en el ferrocarril.

Batista era otro de los admiradores de Machado mientras fue Presidente.

Para 1930, junto con otros Sargentos había rendido homenaje al Presidente Machado, por ser uno de los Presidentes que había ascendido a más sargentos a oficiales en la historia de Cuba como Republica.

Batista no era un luchador contra Machado, era un golpista contra Céspedes.

Se designaría como jefe de la policía de La Habana al teniente Emilio Laurent Dubet, oficial del ejército

La Pentarquía no fue reconocida por el gobierno norteamericano presidido por Franklin Delano Roosevelt y se tomaron de inmediato, un grupo de medidas en función de un aislamiento diplomático internacional.

Sólo México, que como siempre, históricamente, apoya los gobiernos más nefastos de América Latina, fue el primero en hacerlo en detrimento del pueblo cubano.

España por una política antiamericana por la pérdida de su Colonia favorita, siempre apoyó lo opuesto a la política norteamericana con relación a Cuba.

España a partir de la caída de Machado, apoyaría cada uno de los gobiernos nefastos que tendría Cuba, con el único propósito de proteger a los elementos de origen español y evitar que perdieran sus privilegios y propiedades en Cuba.

Esta población española, a pesar de estar en la isla por generaciones, nunca se asimilaría en el país como cubanos, arrogantemente despreciaban a todo aquel que fuera cubano, creyéndose superiores.

Para este elemento español, ser cubano era, símbolo de negritud, aunque existiera el cubano blanco, estereotipo que intentaba sobre todo denigrar a los cubanos como pueblo.



Esto se traduciría durante décadas, en discriminacion social y laboral hacia el cubano, en falta de oportunidades para el cubano

Todo esto, a pesar de los intentos de los cubanos de integrarlos como un cubano más, a pesar de la bondad y la hospitalidad de los cubanos, que no hicieron nada por expulsarlos del país a raíz de la independencia.

Asi las cosas, el nuevo tratado de reciprocidad comercial, también se le negó al gobierno; se aprobó el embargo de armas y era inminente una intervención militar.

El embajador norteamericano en la Isla, Benjamín Sumner Welles, solicita la presencia de infantes de marina norteamericanos en La Habana.

En poco tiempo, el número de buques de guerra estadounidenses que rodearon a Cuba ascendió a 29 unidades, bajo el comando del almirante Charles S. Freman, jefe de la flota de Estados Unidos en el Caribe.

El secretario de Marina de Estados Unidos, Mr. Claude A. Swanson, llegó al puerto de La Habana a bordo del crucero Indianápolis, pero no desembarcó.

El régimen estaba enfrentado a una gravísima situación económica y política, siendo carcomido además, por sus disensiones internas, que hacían imposible que sus miembros lograsen el consenso necesario en torno a relevantes asuntos, así como por la interferencia en sus actos de la Junta Revolucionaria, que era el poder detras del trono en Columbia.

El ascenso de Batista al grado de Coronel el 8 de septiembre, por el pentarca Sergio Carbó, sin haber tomado opinión de sus colegas, fue el puntillazo que constituyó un factor de mucha importancia en la quiebra definitiva de la Pentarquía.

Batista increíblemente, según el decreto de ascensión, fue promovido por méritos de guerra y excepcionales servicios prestados a la patria y nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército.

A partir de aquí y a la carrera, un grupo de sargentos son ascendidos a los grados de Capitán y Teniente

Los pentarcas Portela e Irisarri objetaron la promoción de Batista, porque no se les tomó su parecer. Grau no puso objeciones.

El tema del ascenso de Batista, junto con la presión de la oposición, la cual se reuniendo regularmente con el embajador Welles, condujo al Directorio Estudiantil Universitario a reconsiderar a regañadientes la estructura del gobierno.

Para ese fin, los estudiantes y pentarcas se reunieron durante diez horas en la noche del 8 de septiembre y principios de la mañana del 9 de septiembre.

Preocupaciones sobre la intervención de Estados Unidos y el fracaso, dentro de una parte del pueblo de aceptar a la Pentarquía como una forma viable de gobierno, demandaron la reunión.

La Pentarquía se convirtió en impopular rapidamente.

Dos de los pentarcas, Portela e Irisarri, argumentaron a favor de entregar el gobierno a una coalición de partidos de oposición (los mismos partidos que se estaban reuniendo con Welles).

Ambos argumentaron que la intervención de Estados Unidos resultaba inevitable a menos que pudiera planearse un arreglo para compartir el poder.

Casi simultáneamente anunciaron su retirada del gobierno los pentarcas Guillermo Portela, Porfirio Franca, Sergio Carbó y José Miguel Irisarri.

A raíz del fin de la Pentarquía, varias proposiciones se hicieron, para ocupar la presidencia del país, hasta que se aceptó finalmente la de Ramón Grau San Martín, argumentada por Eduardo Chibas Ribas, quien recordó la defensa que hizo el profesor de fisiología, a los estudiantes del Directorio, expulsados de la Universidad.

Los expulsados en aquel entonces fueron:

Eduardo Chibás, Antonio Guiteras, Gabriel Barceló, Aureliano Sánchez Arango, Porfirio Pendás, Ramón Hermida, Edgardo Butari, Inocente Alvarez, Manuel Guillot, Manuel Cotoño y Reinaldo Jordán.

El 10 de septiembre de 1933, la Junta Revolucionaria de Columbia decidió disolver la Pentarquía y nombraron presidente de la República al Doctor Ramón Grau San Martín.

A partir de ese momento la Pentarquía se transforma en el Gobierno de Ramón Grau San Martín, gobierno inconstitucional, que gobernaría sin Congreso mientras duró.

Gobierno que incrementaría aun más, el caos en el que estaba sumida Cuba.

De esta manera llega al Poder Ramón Grau San Martín, un perfecto desconocido para la inmensa mayoría de Cuba, solo conocido en el estrecho mundo del Estudiantado de medicina en la Universidad de la Habana.

Tenía en ese momento Grau San Martin, 52 años.

Hasta ese momento, todos los Presidentes de Cuba, habían tenido participación directa e indirecta, de ellos o su familia, en la lucha por la independencia de Cuba.

Grau sería el primero, en ocupar el poder, donde ni el ni su familia tuvieron relación directa o indirecta en la lucha por la independencia de Cuba.

Muy por el contrario, el vínculo de Grau y su familia serían, a favor del dominio español sobre Cuba y en contra de la independencia.

Esa era la realidad, Grau no tenía nada de Patriota, mucho menos de defensor de la cubanía, como se le vendió engañosamente y con exito al pueblo de Cuba a partir de ese momento. .

Así las cosas, el gobierno de Grau San Martin tampoco sería reconocido por los Estados Unidos, por ser un gobierno golpista e inconstitucional, no elegido democráticamente.

Sería la primera vez en la historia de la Republica, que un gobierno cubano no sería reconocido por los Estados Unidos.

Al mediodía del 10 de septiembre de 1933, rodeado de miembros del Directorio Estudiantil Universitario, profesores y militares, Grau San Martín jura el cargo ante el pueblo en la terraza norte del Palacio Presidencial.

Grau se niega a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901 alegando que la misma contenía la Enmienda Platt.

Estados Unidos se negó a reconocer su gobierno y sólo se establecieron relaciones diplomáticas con: México, Uruguay, Panamá, Perú y España.

En la mañana del día 12 el Presidente dió a conocer su gabinete. Formaban parte del mismo:

  • Antonio Guiteras Holmes - Gobernación
  • Coronel Julio Aguado - Guerra y Marina
  • Manuel Márquez Sterling - Estado
  • Manuel Costales Latatá - Instrucción Pública y Bellas Artes
  • Joaquín del Río Balmaseda - Justicia
  • Gustavo Moreno - Comunicaciones
  • Carlos Finlay - Sanidad y Beneficencia
  • Manuel Despaigne - Hacienda
  • Ramiro Capablanca - Presidencia

Grau se da cuenta que su gobierno está completamente solo, que además de no contar con el apoyo norteamericano, no cuenta con el apoyo de los políticos tradicionales del país, que encima de todo esto, no cuenta con el apoyo mayoritario de la población, para los que resulta un completo desconocido.

Según el Historiador Ramiro Guerra, testigo de aquella época nos cuenta:

“… El acceso al poder del Doctor Grau, lejos de acabar con la efervescencia revolucionaria, la estimulo fuertemente. La oposición contra su gobierno también fue muy intensa desde el primer momento, por la manera anómala en que una considerable parte de la opinión entendía, que había llegado al poder. Tachado de inconstitucional su gobierno no fue reconocido por el de los Estados Unidos ni por el de ninguna otra nación, con la sola excepción de México.

La violencia en forma de atentados terroristas volvió a reproducirse sin que el gobierno tuviera manera efectiva de impedirlo. La oposición de la prensa se manifestó en forma no menos aguda y violenta, provocándose al dictar el gobierno medidas encaminadas a impedir una huelga general de la prensa para el 24 de septiembre.

Al desaparecer los Periódicos, los rumores y las exageradas noticias circulantes de todo género contribuyeron a agravar el estado de perturbación y de excitación popular.

El 1ero de octubre, reunido un numeroso grupo de antiguos jefes y oficiales en el Hotel Nacional, el gobierno y la jefatura del Ejército entendieron que el hecho constituía un peligro y una amenaza al nuevo orden establecido. Intimóseles a que abandonaran el Hotel, y ante la negativa de los mismos, se procedió a desalojarlos, medida que fue resistida a mano armada y fue causa de un choque sangriento el dia 2.

El combate entre los ocupantes y las fuerzas armadas en el cual el hotel fue bombardeado por la artillería, terminó con la rendición de los ex Jefes y oficiales, que fueron hechos prisioneros y encarcelados, en las prisiones militares, no sin que en el momento de la rendición fuesen muertos algunos ex jefes y oficiales.

Vencida la resistencia de la oficialidad del antiguo ejército, el problema quedó resuelto al separárseles definitivamente del Ejercito Constitucional, nombre con que se distinguió al organismo militar creado por la revolución de Septiembre.

Pocas semana más tarde, el gobierno de Grau San Martin tuvo que hacer frente a una nueva crisis.

Estuvo representada ésta por un movimiento armado de rebelión, promovido por el ABC y otros grupos revolucionarios oposicionistas. Durante algunas horas el derrocamiento del gobierno pareció eminente, porque los opositores dominaron casi totalmente la capital el 8 de noviembre.

No obstante, fueron finalmente vencidos, con no poco derramamiento de sangre, principalmente en el Castillo de Atares, donde buscaron refugio numerosos adversarios del gobierno. Mientras luchaba por consolidar su posición en el interior, el gobierno trato también de resolver su difícil problema con los Estados Unidos y otras naciones…. “ Fin de la Cita

El gobierno de Grau estaría formado por tres tendencias muy definidas:

- Centro izquierdista encabezada por Grau San Martín;
- Centro Derecha encabezada por Batista
- Comunista encabezada por Antonio Guiteras.

En el asalto al Hotel Nacional habrían 80 personas muertas y 200 heridas. En el asalto a al Castillo de Atares se saldó con la muerte de 200 personas.

A partir de entonces Batista saldría fortalecido en la palestra pública, al punto que Embajador norteamericano Welles escribió a su gobierno el 6 de octubre:

“Al parecer Batista es la única persona que puede poner orden en Cuba”

En un encuentro entre Grau y el Embajador Norteamericano Welles, Grau se queja de que no puede controlar a Batista.

El Gobierno de Grau, en desesperación, dicta un grupo de medidas populistas para tratar de tener el apoyo de la población en el país.

Hace aquello que pide la población en aquel momento de crisis extrema.

El gobierno de Grau dictaría una larga serie de decretos, inspirados por el Secretario de gobernación, el comunista Antonio Guiteras, así como el Directorio Estudiantil, medidas de carácter económico, político y social, que la mayoría no serían aplicadas por el poco tiempo que duró el Gobierno de los Cien Días, que es el nombre por el cual sería conocido históricamente, desde el 4 de septiembre de 1933 hasta el 15 de enero de 1934, duración por la cual recibió esta denominación.

En su ensayo "La funesta revolución del 33", el periodista y escritor Vicente Echerri nos narra:

"... El llamado “gobierno de los cien días” del presidente Grau, en el que Antonio Guiteras fue ministro de gobernación y de la guerra, es de los períodos más moralmente desastrosos de la vida política cubana, génesis de todo lo que vendría después, sin exceptuar, desde luego, la revolución castrista que nos trajo al exilio.

Aldo Baroni, periodista italiano que vivió algunas temporadas en Cuba y que fue testigo de estos acontecimientos, nos deja una semblanza clara y aterradora de aquel primer gobierno del Dr. Grau, en ese libro suyo que bajo el título de Cuba, país de poca memoria publicó en México en 1944 y que todos los cubanos deberíamos tener en la mesa de noche. Dice Baroni:

“Esta locura anarco-comunista duró cinco meses. Para que el lector tenga una idea de esa vesania me limitaré a pintar…el cuadro de lo que fue —durante aquel período increíble— el Palacio Nacional de Cuba. El gobierno nacido en la madrugada del día 4 de septiembre, fue un gobierno eminentemente noctámbulo. De día el Palacio estaba desierto, o casi; la actividad empezaba con la noche. Las cuadrillas “revolucionarias” que habían dedicado las horas del día a “cazar” hombres y dinero, empezaban a llegar, con sus autos robados y sus armas pavorosas, y a adueñarse de los salones de Palacio.

Con los pandilleros empezaban a llegar también los señores ministros y las altas personalidades —improvisadas casi todas y casi todas perfectamente desconocidas hasta entonces— que rodeaban al neo Presidente, doctor Grau. Toda esa gente hablaba, mejor dicho, gritaba… gritaba y comía, comía y gritaba… Porque el gran movimiento oficial de aquellos días se redujo, casi totalmente, a un movimiento de mandíbulas.

La servidumbre palatina, reducida por Machado, ya que éste no quería tener a mucha gente a su alrededor, se duplicó, se triplicó. Y aún así, el número de los sirvientes resultaba escaso por la cantidad enorme de los que querían ser servidos. Durante los meses del gobierno del doctor Grau, el Palacio fue un inmenso restaurante que trabajaba a toda máquina, un restaurante con aspectos, a un tiempo, de cocina económica y de campamento.

A menudo algún joven “revolucionario” y terrible, inconforme con el menú, invadía la cocina, abría la despensa, hurgaba en los refrigeradores y volvía a la mesa, improvisada en cualquier rincón del Palacio, llevando triunfalmente su botín epicúreo en alto, con gesto heroico y risa homérica.

… Los tres pisos se llenaban de jóvenes, todos revolucionarios “auténticos”, alegres y contentos o sombríos y adustos, según si la “cosecha” del día había sido copiosa o parca… La democracia “revolucionaria” llegaba a Palacio, se quitaba el saco, se arremangaba la camisa… y comía. Los numerosos corresponsables norteamericanos que habían caído en enjambre en aquellos días sobre la actualidad habanera, se contagiaron pronto con el ambiente al llegar a Palacio, también ellos se quitaban el saco y pescaban en todos los rincones informaciones, alimentos y puros… Algunos de ellos también pescaban cheques. Para los amantes de la música había radios y pianos, los viejos pianos presidenciales de las recepciones y radios nuevos “avanzados” revolucionariamente con el objeto de que Palacio no perdiera nunca de vista la actualidad… de las rumbas y sones que brotaban de las estaciones y de las fantasías de los compositores, con el calor del verano y la revolución”. [A. Baroni, Cuba país de poca memoria, México, Ediciones Botas, 1944, pp. 124].

Y cuenta más adelante:

“Al declararse cerrado el Congreso, por decreto de Grau y Río Balmaceda, en septiembre 22 de 1933, algunos ciudadanos de mala catadura —las revoluciones, dijo Saco, tienen el inconveniente de que levantan en el aire nubes de basura—, se personaron en el Capitolio y se incautaron del edificio para acometer la tarea de “depurarlo”. Su primera obra fue un decreto en el cual se nombraba a una abundante legión de ciudadanos ‘no maculados” para que sustituyeran a la burocracia anterior. A pesar del momento, que era de escándalo, desorden y desintegración, el documento resultó tan extraordinario que hubo que dejarlo sin efecto. Las rosas de los abundantes sueldos, de las prebendas magníficas que los más ardientes precursores de la mitomanía del grausismo se habían autodesignado, florecieron un día y murieron al siguiente…

Quedó sin efecto, pues, el primer decreto, el decreto “grande, pero cada ocho o diez días, en un rincón de esa “Gaceta” a la que Lucilo de la Peña le había dado una portada digna de un manicomio, fueron apareciendo “decretitos” modestos, acompañados por listas sin mucha trascendencia, en los que se nombraba personal, se decretaban cesantías, se aumentaban o rebajaban sueldos. Los “listines” de la nueva empleomanía grausista-congresional se iban pareciendo, al correr de los días, por su esencia y sus variaciones, al listín de la Lonja de víveres.

Hubo momentos en que, a cargo de un congreso difunto, cobraban más de trescientos “vivos”. De esos trescientos ciudadanos, muchos se limitaban a cobrar por el Capitolio, pero unos cientos cincuenta hacían más, VIVÍAN materialmente en el Capitolio, transformando los salones en dormitorios, los divanes en camas y las mesas bellamente talladas en pesebres. Gracias a la temperatura tropical de aquel otoño, no hacían falta ni sábanas ni cobijas, y las fundas de gruesa tela de lino, destinadas a resguardar las finas pieles y los finísimos brocados de los asientos y respaldos, eran utilizadas como almohadas.

Los constructores del Capitolio lo proveyeron de abundantes y magníficos baños, con pisos de mármol, paredes de azulejos y aparatos de porcelana y níquel, con excelentes y poderosísimas duchas de presión… Los nuevos inquilinos tenían pues abundantes lugares donde hacer sus abluciones después de las siestas sabrosas y las mañanitas bien dormidas en los muelles divanes y las horas del baño se caracterizaban en el Capitolio grausísticamente depurado por un pintoresco desfile de multicolores anatomías apenas cubiertas por cortos calzoncillos. Desfilaban por los corredores y los salones solemnes y majestuosos, en fraternal desnudez, los nuevos botelleros y los viejos policías y ujieres, blancos, mestizos y negros, soldados y jefes de la burocracia vieja y de la novísima y “auténtica” en régimen igualitario de indisciplina. Los elementos del sexo débil que a menudo pernoctaban en el local, desfilaban en batas, menos en los casos de firme apego al nudismo integral.

Hubo “auténticos” que, al ser detenidos por algún escándalo excesivo en la calle, dieron a la policía como domicilio el Capitolio. Y no mentían aquellos jóvenes, puesto que en efecto tenían en el templo de las Leyes su residencia, cómoda, sabrosa, monumental y, sobre todo, barata”. [A. Baroni, op. cit., pp. 134-137].

No creo que haga falta subrayar que este panorama de desorden y envilecimiento que inaugura la revolución del 33 se repetirá luego en 1959 en proporciones mucho mayores.

Es cierto que Estados Unidos no reconoció nunca al régimen de Grau y éste se fue a pique en enero de 1934, pero el espíritu revolucionario, la ideología que aspiraba a legitimar su origen, se mantuvo vigente, con mayor o menos énfasis según los casos. Esa legitimidad pareció alcanzarse con la Constitución de 1940, un documento que muchos cubanos suelen celebrar como la más adelantada de su tiempo, y que es realmente un texto bastante utópico lleno de truísmos socialdemócratas, cuando no francamente socialistas, muchos de cuyos artículos no llegaron nunca a aplicarse por la imposibilidad de ponerlos en práctica..." (Fin de la Cita)

Todas las medidas que hizo el gobierno de Grau fueron hechas a la carrera, para buscar apoyo popular a toda costa.

Grau era capaz de declarar el Día de las Madres como feriado, aunque cayera domingo, con tal de ser apoyado por el pueblo.

- Se decreta la Ley de Nacionalización del Trabajo el 8 de Noviembre de 1933, atendiendo a las necesidades económicas del país. Se decreta que el 50% de los obreros de las diversas empresas fueran cubanos nativos.

Manifestaciones en Cuba pedían que la ley fuera del 80% en vez del 50% como había propuesto el gobierno.

Muy a pesar suyo, y en contra de su propia voluntad, Grau tiene que aceptar esta medida en detrimento de los españoles residentes en Cuba.

El Decreto estipulaba, que todo puesto que quedara vacante y todos los nuevos que fueran creados, deberían ser llenados por cubanos, en tanto que cualquier cesantía o reducción de personal debería limitarse a empleados extranjeros, mientras los hubiera en el personal.

Cerca de 30 mil extranjeros fueron desplazados de sus puestos, fundamentalmente españoles.

Muchos de los españoles residentes en el país, para cuidar o mantener sus puestos de trabajo y obligados por las circunstancia solicitan la ciudadanía cubana, otros emigran a otros países, principalmente a Venezuela.

A partir de ese año será cada vez menor, el volumen de españoles que reciba la Isla

El 19 de Octubre de 1933, se promulga el decreto que ordena la repatriación obligatoria de todos los extranjeros desocupados y sin recursos.

Muchos negros del caribe son deportados a sus lugares de origen.

Comenzó la repatriación forzosa, de los extranjeros indigentes que residían en el territorio nacional, eliminando así, a numerosos elementos indeseables, que establecían una competencia ruinosa, con los campesinos dedicados a las faenas de la industria azucarera.

Según el Censo de 1931 había en Cuba, un total de 79,838 haitianos y 40,471 jamaiquinos.

La mayoría llegaron en tiempos de prosperidad, como mano de obra barata, a hacer el trabajo, que tanto los cubanos blancos, como negros, no querían realizar.

A raiz de la crisis, se comienza a rechazar a la emigración que en tiempo de prosperidad se había deseado.

Estas repatriaciones de Haitianos y Jamaiquinos contaron con el beneplácito tanto del cubano blanco, como también del cubano negro, que discriminaban a los haitianos y jamaiquinos por creerlos atrasados.

En general existía un sentimiento hostil contra este elemento extraño en la población cubana.

La repatriación estaría a cargo de las autoridades municipales con la cooperación del ejército.

En pocos meses fueron expulsados 8 mil haitianos sin importar los vínculos familiares que habían establecido en Cuba.

- Se permitió el sufragio universal para las mujeres. Algo que muchos países en América habían logrado desde hacía décadas.

- Se decreta una Moratoria para el pago de la Deuda Exterior de la República.

- Se obligó a la Colegiación de todos los médicos de Cuba, excluyendo de esto a los extranjeros.

- Se decretó la colegiación de los Procuradores, Dentistas, Farmacéuticos, Comadronas, Enfermeras, Arquitectos, Agrónomos y Químicos Azucareros.

- Se aumenta el sueldo de los maestros públicos

- Se nacionalizan los Centrales Chaparra y Delicias de la Cuban American Sugar Corporation

- Se instaura el Ministerio de Trabajo

- Se disolvieron los partidos políticos que habían apoyado al Presidente Gerardo Machado.

- Se confiscaron todos los bienes de Machado y los miembros de su gobierno.

- Se rebajaron los precios a los artículos de primer orden

- Se rebajaron las tarifas eléctricas, de agua y gas, un proceso que condujo a la intervención y nacionalización de la Compañía Cubana de Electricidad.

El 6 de diciembre apareció en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el Decreto - Ley No 2974, mediante el cual se reducían las tarifas eléctricas:

1- Diez centavos los primeros 100 Kilowatts/hora y nueve centavos los restantes.

2- Se reduce el precio de la electricidad en un 45%

- El gobierno de Grau con el decreto 1693, establece la jornada laboral de ocho horas y el salario mínimo. En América Latina la Constitución mexicana de 1917 fue la primera que estableció la jornada Laboral de 8 horas.

El jornal mínimo para la época y el poder adquisitivo que tenía la moneda cubana, sería de 1.00 peso diario para la ciudad y 0.80 centavos para el campo.

- Se crean comisiones de arbitraje para resolver los problemas de las huelgas.

- En el aspecto del comercio internacional, el Presidente Grau suspendió el pago del préstamo al Chase National Bank, y embargó las propiedades de la Cuban-American Sugar Co. Estas acciones preocuparon en extremo al gobierno norteamericano.

- Con respecto a la industria azucarera, el gobierno ordenó la producción libre de los ingenios cubanos, hasta el máximo de 60,000 sacos, compró las propiedades de la compañía Cuba-Cane, y se comenzó un programa de reforma agraria.

- Se aprueba un decreto de carácter anti latifundista, que establece el derecho de tanteo del gobierno en subastas de bienes inmuebles.

- Se concedieron fondos al Comité para la alimentación y defensa del desocupado

- Se dispuso la acuñación de veinte millones de pesos en plata y se sacó a subasta para contratarla con un Banco o Sindicato Bancario, preferentemente cubano, y se consagraron los beneficios de esta operación para el pago de sueldos atrasados de empleados públicos y abono de los retiros Civiles, de Comunicaciones, retiro escolar y otros.

- Se promulga La Ley de moratoria de inquilinos, debido a la enorme cantidad de desahucios -más de treinta mil- que tramitaban los juzgados de La Habana.

- Una de las medidas más insólitas de Grau fue conceder un premio de cinco mil pesos para premiar a las mejores viviendas rústicas que se construyeran en el país, ya que generalmente el campesino cubano habitaba en la misma vivienda que encontró Colón cuando descubrió la isla, viviendo el campesino en condiciones deplorables.

El guajiro cubano viviría en esas condiciones deplorables durante toda la historia de la nacionalidad cubana, incrementándose aún más esa indigencia campesina, durante toda la Dictadura Comunista instaurada por Fidel Castro.

- Durante 1933 al 1934 hubo un aumento de la mendicidad en toda Cuba. Llegaron a la Habana, indigentes de toda la República.

Solo en la Habana llegaron a existir 1500 familias viviendo en los llamados “Llega y Pon”, construidas de desechos y desperdicios diversos, tales como yaguas.

Gente hacinadas, gente mendigando comida en las calles, gentes sin abasto ni servicio de agua alguna.

Esta situación de mendicidad también se mantendría y empeoraría con la Dictadura castrista, donde el problema de la vivienda fue aún mas grave, debido en gran parte a la incompetencia de la Dictadura comunista, asi como al aumento de la población en necesidad.

Todas estas leyes y medidas, como eran de esperar, tuvieron un gran apoyo de la población inicialmente, otra cosa muy diferente fue hacerlas cumplir, su beneficio practico.

Todas estas medidas provocaron las siguientes consecuencias:

- El gobierno de los 100 días de Grau tuvo en contra, a la embajada norteamericana, a los oficiales depuestos por los Sargentos, a su antigua aliada la ABC, a los miembros de los antiguos partidos tradicionales, al alto comercio español, a las corporaciones económicas, a las empresas extranjeras, a los monopolios de servicio público, al Partido Comunista, a la Confederación Nacional Obrera de Cuba, al estudiantado de izquierda y a casi toda la prensa

- Los comerciantes en su mayoría españoles amenazan con el cierre por la ley del 50%.

- Los comunistas se declaran en contra de las deportaciones, ya que sus filas estaban nutridas principalmente por extranjeros, judios de europa oriental, anarquistas españoles y otras nacionalidades.

Hay que señalar que desde 1925 hasta el año 1932, las filas del Partido Comunista tuvieron un lento crecimiento, con una militancia en esos años de solo, 350 militantes en toda Cuba.

Tan solo 2 años después, del 1933 al 1934 aumentaron de 350 a 6000 sus miembros en todo el país, debido a la crisis.

- Parte de los aliados iniciales de Grau, rechazan las reformas.

- La oposición se organiza y aboga por un gobierno provisional menos extremista, más moderado, menos de izquierda.

- Se disuelve el Directorio Estudiantil Universitario, que era el que más apoyo brindó a Grau.

- El país vive una verdadera anarquía. Existe una incertidumbre total en la población.

- El Presidente Roosevelt declara que no reconocerá ningún gobierno que no tenga el apoyo y la aprobación del pueblo cubano.

- Batista por otra parte, había logrado el control absoluto del ejército y se perfila como el hombre que puede poner orden en el país.

- Guitera convoca a una huelga General en apoyo al gobierno. Nadie acude en su auxilio.

El nivel de vida del cubano empeoraría con la Gran Depresión, pero con la caída del Gobierno de Machado, Cuba no se estabilizaría totalmente hasta casi 10 años después.

La caída de Machado más que beneficios traería atraso y miseria para la inmensa mayoria de la población.

De 1933 a 1934, médicos, abogados y maestros ganaban un salario de solo $50 al mes.

Mientras que los sueldos de los empleados públicos, aún en puestos importantes, eran igualmente bajos y con frecuencia se pagaban con retraso de varios meses.

En la Habana, históricamente siempre ha sido donde más se paga, las criadas por ejemplo ganaban $8 al mes, en el interior de la isla solo $4.

Los trabajadores de las minas ganaban $30 mensuales. Los camareros ganaban $14 mensuales con comidas incluidas.

Bacardi pagaba a sus obreros un total de $30 mensuales. Los trabajadores del ferrocarril y los muelles ganaban como promedio unos $35 mensuales.

De 1933 a 1934, solo en la Habana había 43,361 desempleados, y en toda la isla, unos 260 mil.

En ese mismo período, puede decirse, que un 20% de la población vivía, por debajo del índice de pobreza.

Para 1899, España dejó a Cuba con un analfabetismo del 62.5%. Para 1934 la mitad de la población cubana aún era analfabeta.

La Universidad de la Habana, se convirtió en lo peor de Cuba, moral y académicamente.

Había contribuido poco a la prosperidad del país y para ese año de 1933 al 34, tenía un atraso académico de 6 años, comparado con sus similares de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Canadá y los Estados Unidos.

La Universidad de la Habana, era la fuente del delito político, del fanatismo, del gansterismo disfrazado de comunismo, del matonismo y el extremismo.

El gansterismo estudiantil superaba en ocasiones, al Chicago Gansteril por aquellos mismos años. Cualquiera en la Universidad tenía un revolver y estaba dispuesto a usarlo contra cualquiera.

La Universidad estaba formando a verdaderos delincuentes y asi se comportaban.

La Universidad de la Habana, seria la fuente de la destrucción total del país. Sería el preludio de lo que sería después la Universidad en el Castrismo.

A partir de la caída de Machado, revanchista y vengativamente, el estudiantado se dedica a sacar de la Universidad a toda persona antagónica a la mal llamada revolución del 33.

Solo a modo de ejemplo, en Asamblea General, los estudiantes crearon una “Comisión Purificadora” cuya labor sería la de determinar cuáles profesores de la Universidad se habían opuesto al movimiento “revolucionario” para expulsarlos de sus puestos.

Fueron expulsados en una semana 45 profesores. A muchos estudiantes los obligaron a abandonar la Universidad.

Algo parecido se institucionalizaría en Cuba, con la llegada de la Dictadura Castrista al poder con el lema: La “Universidad es solo para los revolucionarios”

Miles y miles de estudiantes serian expulsado de la Universidad, para miles y miles estarían cerradas sus puertas, por no ser ideológicamente coincidente con la Dictadura Castrista.

El 14 de enero de 1934 se reunieron el presidente Ramón Grau San Martín, el Coronel Fulgencio Batista, Márquez Sterling y el Coronel Carlos Mendieta.

Se forma una acalorada discusión entre el Coronel Batista y Grau San Martin, en el que Batista culpa a Grau, de crearle problemas al ejercito con sus medidas, que podían desencadenar en desordenes públicos.

Márquez Sterling, embajador de Cuba en los Estados Unidos y que ocupa la secretaría de Estado le hace ver al Grau, que debía renunciar por el bien de Cuba, ya que los Estados Unidos nunca reconocerían su gobierno.

En la madrugada del día siguiente, Grau renuncia ante la autodenominada Junta Revolucionaria de Columbia.

Batista propone para la presidencia a Mendieta, pero finalmente los miembros de la Junta Revolucionaria optan por el ingeniero Carlos Hevia, que sin el apoyo de Batista y la embajada de Estados Unidos sólo pudo mantenerse en el poder tan solo 38 horas.

El día 18 de enero entrega la presidencia a Manuel Márquez Sterling, quien a su vez se lo traspasa a Mendieta.

En menos de una semana el gobierno de Mendieta fue reconocido por Estados Unidos.

Cinco días después de su renuncia, Grau se autoexilia.

Parte inicialmente hacia México, para instalarse posteriormente en Miami.

Bajo sus indicaciones, sus seguidores en Cuba crearon el comité gestor del futuro Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), por el que se introdujo nuevamente en la política.

Ramón Grau San Martín funda el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) el 8 de febrero de 1934.

Entre 1934 y 1938 Grau recorre varios países del continente, y es invitado por la colonia cubana de la ciudad de Tampa a pronunciar el discurso de conmemoración del 27 de noviembre, en un aniversario del fusilamiento de los estudiantes de Medicina.

Regresa a Cuba definitivamente 4 años después en diciembre de 1938, entonces resulta electo delegado a la Asamblea Constituyente de 1940, presidiendo sus sesiones durante cierto tiempo, mientras su bloque político fue mayoritario

En los dos meses y ocho días en que permaneció en ese cargo, se suscitaron enconados debates, referidos principalmente a la soberanía de la asamblea, la magistratura y sobre la Constitución.

Se presentó al proceso de elecciones para la primera magistratura, como representante del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico).

Pero al separarse Mario García Menocal con sus seguidores, del Partido Auténtico para apoyar a Fulgencio Batista -candidato de la Coalición Socialista Democrática-, la victoria se decidió a favor de este último.

La población de Cuba según el Censo de 1943, es la siguiente:

Población general de la Isla: 4.778,583

Provincias

Habitantes

Oriente

1.356,489

Habana

1.235,939

Las Villas

938,581

Camagüey

487,701

Pinar del Río

398,794

Matanzas

361,079

Total:

4.778,583

Las 10 ciudades de mayor población de la Isla eran:

Ciudades

Habitantes

La Habana

676,376

Holguín

171,997

Camagüey

155,827

Santa Clara

122,241

Santiago de Cuba

120,577

Sancti Spíritus

104,578

Cienfuegos

94,810

Guantánamo

91,737

Victoria de las Tunas

91,292

Bayamo

90,124”

Según el Censo de 1943 había un desempleo del 21,1%.

Cuba en ese momento tenía en ese momento un aproximado de 617,154 desempleados.

Casi el 40% de las personas tenía un ingreso mensual de $30. El peso mayor correspondía a los ingresos de $30 a $59, el resto cubría solo el 17,8%.

Casi 300,000 personas de La Habana vivían hacinadas en condiciones precarias en solares y cuarterías.

A pesar de todo lo anterior, con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos compraría la totalidad de la zafra cubana mientras duro el conflicto.

Durante el Gobierno de Batista de 1940 a 1944, las exportaciones habían subido de 183 millones en el año 1941 a 433 millones para el año 1944.

Al finalizar el gobierno de Batista, Cuba se había convertido en el Segundo país de América Latina con mayor disponibilidad de Divisas con un total de 800 millones de dólares… solo superado por Argentina.

Cuba tenía en ese entonces una pujante clase media y la burguesía cubana no tenían referencias en America Latina, comparándose solo con la de los Estados Unidos.

En ese mismo 1944, Grau se presenta a las elecciones presidenciales, frente a Carlos Saladrigas Zayas, candidato de la Coalición Socialista Democrática, resultando elegido con amplio respaldo popular.

En las elecciones presidenciales del 19 de junio de 1944 votó un total de 1.644,396 electores de los 2.330,021 inscriptos como tales.

El Dr. Ramón Grau San Martín obtuvo un total de 924,126 votos, y el Dr Carlos Saladrigas 720,270.

Comenzarían a partir de aquí, los nefastos gobiernos auténticos, el de Ramón Grau San Martin (1944-1948) y el de Carlos Prío Socarras (1948-1952)

El Partido auténtico sería mas que todo, el heredero directo de los peores vicios del Partido Liberal, como aquel, sería la máxima representación de la corrupción, la negligencia, mediocridad, la incompetencia y el derroche de abusos al derecho.



Según el Historiador Británico Hugh Thomas:

"... Grau San Martín “hizo más que ningún otro político, para matar la esperanza de una consolidación de la Democracia en Cuba”, siendo en esto muy imitado por Carlos Prío Socarras su principal heredero..."



El Presidente designó el Primer Ministro, los doce Ministros encargados de los diversos departamentos de la Administración y empezó su labor dedicada durante varias semanas a remover y a nombrar empleados, principalmente.

En todo el resto del año de 1944 y los primeros meses de 1945 en toda la República, se hicieron sentir los efectos de una sequía extraordinaria que impidió efectuar muchas siembras, mermó o arruinó totalmente, todas las cosechas y unida a los estragos del ciclón del 18 de octubre creó una gran escasez de artículos de subsistencia de producción nacional.

Con tal motivo el Gobierno se vio obligado a fijar precios topes para los principales productos alimenticios.

Como éstos no resultaban suficientes para cubrir todas las necesidades, principalmente en la capital de la República, en los establecimientos de víveres, las carnicerías y otras tiendas se formaban largas colas de compradores para adquirir las cantidades limitadas que se fijaban para cada comprador.

Hasta fines del año de 1945, la escasez de productos de subsistencia del país fue muy considerable.

Grau fue de los politicos que se hizo inmensamente rico con el Poder, de los Presidentes que salió de la Presidencia mas rico que como entró.

Desde mediados de los años 20 hasta el 1934, un médico ganaba como promedio entre $50 y $80 mensuales, en dependencia de la situacion economica del país.

Un profesor titular una cantidad parecida dando clases en la Universidad, a eso agreguemos lo que ganaba Grau en su consulta médica que podemos suponer entre $60 y $80 mensuales como promedio.

Podemos recordar los $60 mil obtenidos de la herencia cuando era joven y que parte de ella la gastó, viajando a los Estados Unidos, Canada y España cuando aún no era médico.

Se sospecha que es en el Gobierno de los 100 días, donde Grau amaza su gran fortuna.

Según el propio Grau, su fortuna antes de ocupar la Presidencia en el 1944 consistía en lo siguiente

- $70,642.53 en efectivo

- $180,870 en créditos hipotecarios,

- 7 casas en La Habana,

- 1 casa en Miami

- 1 finca en Consolación del Sur.

Se sospecha que la fortuna de Grau era superior a la declarada por el para 1944.

A partir de los nefastos gobiernos auténticos, el de Ramón Grau San Martin (1944-1948) y el de Carlos Prío Socarras (1948-1952) hay un incremento de la fortuna de Grau.

Se especula que al termino de su mandato en el 1948, hubo un deficit entre $150 y $172 millones, siendo uno de los gobiernos mas corruptos en los primeros 50 años de Republica.

La Administración de Grau coincidió con el final de la Segunda Guerra Mundial y el auge económico producto del aumento de los precios del Azúcar a nivel mundial.

Ramón Grau San Martín de 1944 a 1948 realizó durante su mandato varios trabajos de modernización: Construyó parques, colegios, hospitales y viviendas de interés social.

Ni por asomo se puede igualar a la capacidad constructora del Gobierno de Menocal, mucho menos a la del Gobierno de Machado.

La Obra de Grau se pudiera comparar a la obra de cualquier Alcalde, si tenemos en cuenta los recursos que había recibido durante la Segunda Guerra Mundial del Gobierno de Batista, si tenemos en cuenta los recursos recibidos durante la postguerra.

Según el arquitecto Nicolás Quintana el aporte del gobierno de Grau fue el siguiente:

“… Se nombró Ministro de Obras Públicas a José San Martín (a quien se le conocía como ‘Pepe Plazoleta’, por su dedicación a construir obsesivamente ese tipo de rotondas viales); su Director General de Arquitectura fue Luis Dauval Guerra.

Ambos desarrollaron, con un grupo de profesionales cubanos, una serie de Planes Directores para: La Habana, Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos, y Santiago de Cuba.

Este nuevo Plan de La Habana dejó de lado y engavetó, por razones políticas nada profesionales, el Plan de Forestier... careciendo de la creatividad del mismo.

Frente a esta situación, tratando de modificarla, Martínez Inclán presentó en 1948, durante la Primera Conferencia Nacional de Arquitectura, un documento titulado “Carta de La Habana” inspirado en la “Carta de Atenas” que el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) había elaborado en 1933.

En 1944 se desarrolló el Barrio Residencial Obrero de Luyanó, localizado en el Reparto Aranguren, al Sur de la bahía de La Habana.

En su creación trabajaron Pedro Martínez Inclán, Mario Romañach y Antonio Quintana los que le imprimieron al proyecto una imagen de modernidad.

Contaba con 1,500 casas, 8 complejos de apartamentos en edificios de 4 pisos y, además, todos los servicios complementarios de la vivienda, como son: mercado, colegios, campos deportivos, parques, etc.

Se construye el edificio Radiocentro-CMQ (1947) de Junco, Gastón y Domínguez, dando comienzo al desarrollo de La Rampa concebida para ser con el tiempo el Paseo del Prado de la modernidad…” (Fin de la Cita)

Otras obras realizadas durante la Presidencia de Grau.

- En 1945 se termina la carretera de Holguín a Baracoa

- Para 1945 se construye la Vía Blanca que uniría la Ciudad de la Habana con Varadero

- Se construyó la Avenida de Agua Dulce.

- La Fuente Luminosa inaugurada en el 1945, en la intersección de la Avenida 26, la Avenida de Rancho Boyeros y la Vía Blanca

- El Institutos de Segunda Enseñanza de La Víbora

- El Institutos de Segunda Enseñanza de Marianao

- La Escuela de Comercio de La Habana

- El Hospital Infantil Antituberculoso “Angel Arturo Aballi”

- Hospital "Las Animas"

- El edificio del Estado Mayor de la Marina de Guerra

- El Palacio de los Trabajadores (CTC)

El 10 de octubre de 1944, el gobierno de Grau encontró que en el pais habian 3,099 aulas y 9,515 maestros públicos, 587 escuelas privadas con 71,077 alumnos, una Universidad, la de La Habana con 12,000 estudiantes.

En el campo de las relaciones internacionales el presidente promete fomentar las mejores relaciones económicas, culturales y amistosas de Cuba con Estados Unidos y el resto del continente.

No rompe con la España de Franco y no apoya la no admisión de la España de Franco en las Naciones Unidas, medida esta apoyada por la inmensa mayoría de los países del mundo.

El programa de gobierno del Dr. Grau San Martín al subir al poder el 1944, llevó el lema de "Cuba para los Cubanos". El esquema doctrinal del Autenticismo se basaba en los elementos de nacionalismo, socialismo y antimperialismo.

Nacionalismo en el sentido de nacionalizar todas las empresas posible; socialismo que buscaba una acción política y económica que fueran de beneficio popular; y antimperialismo en el sentido de freno a esta última etapa del capitalismo, y una etapa incipiente para Latinoamérica.

Al asumir el cargo, el Dr. Grau dijo a una multitud que se reunió frente al Palacio Presidencial: "No soy yo quien toma posesión, sino el pueblo".

El gobierno del Dr. Grau se caracteriza por dos esfuerzos principales: un cutre plan de obras públicas y el lema educacional de "todo por el niño"

Se prohibieron los despidos laborales, se suprimieron impuestos y tasas postales, se crearon nuevas industrias en las áreas de conservas de alimentos, tejidos, fabricación de bebidas, artículos de caucho y otras.

Se aprobaron las leyes del retiro de abogados, procuradores públicos, barberos, jornaleros del estado, tabacalero y farmacéutico. Se estableció la jornada de trabajo de verano, y la jornada de seis horas para los trabajos rudos.

Uno de los mayores problemas del gobierno del Dr. Grau San Martín fue el incremento en los disturbios de carácter público.

Muchos grupos, sobre todo los formados por jóvenes, que se dieron a la tarea de dar muerte a agentes de la autoridad, crearon el pánico. Grupos como el llamado "gatillo alegre" impusieron el terror en Cuba.

Individuos que decían querer vindicarse de agravios que en realidad nunca recibieron del anterior gobierno. Jóvenes delincuentes, que se convertían de civiles a comandante de la policía nombrados por el propio presidente.

Se producen sucesos como los de Orfila, donde se produce un tiroteo entre "comandantes" de la policía, donde tienen que intervenir los tanques de ejército.

La expedición de Cayo Confite es otro de los sucesos que más opacaron la labor del gobierno al igual que la muerte del dirigente Manolo Castro.

Jóvenes que eran verdaderos "gangsters", aterrorizaban a la comunidad y robaban y mataban indiscriminadamente.

Mientras el enriquecimiento ilícito floreció en este período, el Presidente Grau había declarado un estado de su capital al comenzar y al terminar su mandato para tratar de demostrar que él no se había enriquecido.

Otro factor importante fue la pugna por la aspiración presidencial, que llegó hasta el extremo de duelos entre miembros del Congreso

Entre las labores diplomáticas de su gobierno son de destacar las gestiones favorables a la devolución de las bases militares norteamericanas y los acuerdos suscritos con Estados Unidos para la venta de las cosechas azucareras, que dieron lugar a los llamados diferenciales azucareros, por los cuales el nivel salarial de los obreros se fijaba en correspondencia con el precio oficial del dulce estimado al comenzar la zafra.

Estos “diferenciales” de salarios representaron ingresos adicionales por $29 millones en 1946 y un monto todavía mayor en 1947.

La corrupción político-administrativa tuvo diversas manifestaciones; entre ellas, el desfalco a las Cajas de Retiros Obreros, el desvío con fines lucrativos de la Renta de Lotería y, en particular, del inciso K de una ley, sobre el presupuesto destinado al pago de los salarios de un grupo de maestros y profesores que no tenían consignación en la nómina oficial.

El ambiente en la Universidad continuó siendo el del gansterismo y la anarquía sin fin.

Durante el Periodo de 1933 a 1944 los estudiantes participaron directa e indirectamente en 16 atentados, con 14 muertos y 10 personas heridas.

Solo durante el Gobierno de Grau, en solo 4 años, los estudiantes participaron directa o indirectamente en 69 atentados, con 59 muertos y 53 heridos.

La Universidad se convertiría a partir de entonces, en el cáncer que haría metástasis en toda la sociedad cubana hasta la completa destrucción del país a partir del 1959.

Desde las altas esferas del poder en Washington se lanzaba la voz de alarma:

"... Cuba es un foco de comunistas que amenazan invadir al resto de América Latina, evidencia de esto es la gran cantidad de personas provenientes de Europa Oriental, unos 9 mil y cerca de un cuarto de millón de la Europa Occidental... "

Durante su segundo mandato a Grau se le tildo de todo:

De Asturiano, de extranjero, de afeminado, de demagogo, de corrupto, de cínico, de ladrón, de resentido, de simulador, de homosexual, porque no se le conoció ninguna relación con una mujer en toda su vida.

El Gobierno de Grau dejó déficit superior a los 100 millones.

Nace la Causa 82 por delitos de malversación de caudales públicos realizados por el señor José Manuel Alemán en el tiempo que desempeñó las funciones de ministro de Educación, y otros altos funcionarios del Gobierno de Grau.

El modus operandi aparente era el siguiente:

El Ministro de Educación Alemán le daba mensualmente a la Primera Dama unos 300,000 pesos en efectivo y más de un millón todos los fines de año. Por su parte, Florentino Martínez le remitía cada semana entre ochenta y cien mil pesos mientras estuvo frente a la Renta de la Lotería, cuando pasó al Ministerio de Hacienda, la cifra oscilaba entre cincuenta y ochenta mil, sin contar los regalos de fin de año que ascendían a más de medio millón.

La fortuna de Paulina debió ser superior a los veinte millones al término del mandato de Grau San Martin.

El 1 de octubre de 1947 el Senado aprobó por 31 votos contra 12 una moción de desconfianza contra el Ministro de Educación Alemán, pero esa noche presentó su renuncia a Ramón Grau San Martín, quien lo nombró inmediatamente Ministro sin Cartera denotando su desprecio por la voluntad parlamentaria y popular.

La Causa 82, abierta por el Senador Pelayo Cuervo en 1949, explicaba que el monto total de las defraudaciones hechas al Estado por el gobierno rondaban un total de 175 millones de pesos y culpaba a José Manuel Alemán como el principal estafador y a Grau San Martín como el máximo responsable.

Se sospechaba que José Manuel Alemán robaba para él y la familia Grau.

Cuando llegó al poder Grau San Martín el primero de junio de 1944 diría lo siguiente:

“… El Partido Revolucionario Auténtico es un continuador del que Martí fundara. Es auténticamente aquel Partido que luchó para obtener la independencia de la patria y crear la República sobre bases de libertad, justicia y democracia.

Es un grave error de los políticos sin ideales el considerar que el pueblo tampoco los tiene.

Un partido político con ideología nueva no puede emplear las mismas tácticas repudiables de los que han prescindido siempre de la doctrina. Es más necesario luchar por el adecentamiento político que preocuparnos por las posiciones. Cuba necesita por todos los medios alcanzar una etapa en la que la conciencia pública admita que robar al Tesoro es infinitamente más peligroso que robar a un banco.

La falta de una carrera administrativa es fuente de todas las inmoralidades políticas y de todas las perversiones públicas.

Aseguramos con carácter de compromiso solemne ante la opinión pública cubana que una de nuestras primeras medidas de Gobierno será la de establecer la carrera Administrativa.

El país sabe que un Gobierno presidido por mi jamás hubiera soslayado e incumplido ese precepto constitucional que crea el Tribunal de Cuentas. Se ha hablado mucho de la Revolución, pero ésta no ha llegado a la choza del guajiro. No hablemos de Martí mientras el guajiro esté viviendo como está.

Yo me siento responsable. Cuando me acuesto en una cama confortable y pienso que hay dos millones de campesinos sin cama, la conciencia me remuerde.

Ayudaré al campesino, puesto que actualmente en Cuba el hombre de la tierra es un desterrado que nace para morir y no para vivir. Construiré una amplia red de caminos vecinales.

Mejoraré la vivienda del hombre del campo y estableceré una verdadera escuela rural. Intensificaré la repoblación forestal y desarrollaré la política hidroeléctrica. Vamos a tener una organización económica.

Vamos a garantizar la inversión del dinero. Haremos leyes de contabilidad. Vamos a sanear los impuestos. Vamos a organizar nuestras finanzas. Esto es un duelo a muerte entre la vergüenza y la indignidad…” (Fin de la Cita)

Eduardo Chibas diría con relación a Grau San Martin y su administración:

“… pudo ser, gracias a la enorme prosperidad económica que nos trajo la guerra mundial, el mejor y más grande Presidente de la América Latina.

Pero hizo todo lo contrario de lo que ofreció. Dejó al Tesoro Nacional en completa bancarrota; dejó a la administración pública en un grado de confusión sin precedente; dejó a la clase trabajadora dividida, debilitada y desmoralizada; dejó a los titulados sectores revolucionarios empeñados en una guerra a muerte entre ellos.

El doctor Ramón Grau San Martín dejó la Bolsa Negra más potente que cuando llegó al Poder; dejó al campesino cubano sin vivienda higiénica, vegetando en el fango, sin piso de cemento, sin agua potable ni letrina sanitaria.

Dejó al país sin Ley de Contabilidad del Estado, sin Tribunal de Cuentas, sin Carrera Administrativa.

Para colmo de males, nos dejó en el Gobierno de la República a Carlos Prío Socarrás y a Guillermo Alonso Pujol. Ahora, cuando ya el mal no tiene remedio, declara a un periodista que el día más triste de su vida fue cuando entregó la Presidencia de la República a Carlos Prío.

¡Ya es tarde, Doctor Grau! Recuerde que fue usted quien lo impuso. Recuerde que Carlos Prío llegó al Gobierno, no por la libre expresión de la voluntad popular, sino por obra y gracia del BAGA, el inciso K, la Renta de Lotería y las pandillas de pistoleros

Todos esos resortes los puso usted, doctor Grau, a disposición de Carlos Prío para hacerlo Presidente de la República… “(Fin de la Cita)

Jorge Mañach resumió el sentir de aquel momento:

“ (…) Toda esa venalidad increíble, cuyos resortes maestros el comentario público sitúa muy cerca del Presidente; toda esa incuria hacia los menesteres esenciales de la Nación

(…) toda esa indiferencia criminal hacia una gran oportunidad histórica de echar a Cuba hacia adelante; todo ese abandono de autoridad con que Grau se hizo tolerar por los suyos una avidez morbosa de poderes decisivos y un providencialismo espurio; toda esa anarquía presidida de discursos caóticos y de maquiavelismos melifluos; toda esa demagogia a costa del trabajo responsable; todo el descoco de los trueques y la frivolidad inaudita de la invasión a Santo Domingo, todo ese concurso de favoritismos y de inepcias, todo lo que la nación ha perdido durante estos cuatro años en tono general de decoro --¡Eso es lo que no le podemos perdonar al Doctor Grau San Martín!.

Grau sería de los políticos que se hizo multimillonario estando en el poder. Sería de los Presidentes que saldría más rico que como entró

En 1948, Carlos Prío Socarrás le sucedió en la presidencia.

Durante el gobierno de este se produjo, el 4 de julio de 1950, el robo de 6 032 folios de la Causa 82 del Juzgado de Instrucción, que contenía el cargo por malversación de 174 millones de pesos al Estado contra un grupo de ciudadanos, entre quienes se encontraba el ex presidente.

Durante el gobierno de Fulgencio Batista (1952-1959), Grau se mostró partidario de las salidas negociadas con el régimen mediante la celebración de elecciones.

En 1954 presentó nuevamente su candidatura a la presidencia por el partido auténtico, pero el Partido de Grau estaba tan desmoralizado, tan desprestigiado por la corrupción de Grau, que en el período afiliatorio del 14 al 28 de febrero de 1954 no pudo obtener ni el 4% del electorado.

Solo lo salvó de participar en las elecciones, el Decreto Remache, que permitia la participación en las elecciones de todos los partidos que habían participado en la reorganización de 1953-1954 aunque no hubieran obtenido el mínimo requerido de afiliaciones para su oficialización.

Batista gana las elecciones presidenciales de noviembre de 1954 y resulta electo con 1 262 587 votos, la más alta cifra de la historia de las elecciones de la República de Cuba.

En los comicios de noviembre de 1958 retornó al frente de su partido junto con Antonio Lancís Sánchez.

En esa ocasión no se retiró de la contienda electoral, y exigió de manera infructuosa la presencia de observadores internacionales.

El avance del terror revolucionario en Oriente, bajo la dirección de Fidel Castro, le hacía creer en la posibilidad de que Batista aceptara un revés electoral antes que una derrota a manos del Ejército Rebelde.

Grau dirige una comunicación al Tribunal Superior Electoral, en la cual solicitaba se decretase la nulidad por fraude, de los resultados obtenidos en las urnas, sin que prosperaran sus gestiones.

Al llegar Fidel Castro al poder en el 1959, Ramón Grau tenía 78 años.

Después del triunfo de la mal llamada Revolución Cubana de 1959, colabora en el Diario de la Marina.

Muere de Cancer, en la total miseria en La Habana, en el Hospital Oncológico, el 28 de julio de 1969, a la edad de 88 años

 

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